«Consejos para mamá»

Aprender a ir al baño solito es uno de los logros más importantes de cada niño. Sin embargo, antes de que tu niño pueda ser un experto, debe estar listo física y emocionalmente. Todos los niños son diferentes y están preparados a distintas edades. El tiempo que les tome no tiene nada que ver con el desarrollo de la inteligencia, la personalidad o la motivación.

Presa del pánico ante cualquier cosa

 

Muchas madres exceden su reacción con los vómitos o regurgitación del niño. El bebé por lo general percibe todos los sentimientos y estados de ánimo de su madre, la ansiedad y los nervios pueden poner más nervioso y agitado al niño. Trata de hacer todo con calma y sin sobresaltos.

Esterilizar todos los utensilios del bebé hasta que haya cumplido el año.

La higiene en los bebés es primordial en las primeras semanas de vida, pero no te obsesiones con ella. Intenta que sus objetos estén limpios para que el bebé entre en contacto con un número determinado de bacterias que le ayuden a desarrollar sus propias defensas, pero no las suficientes como para que le provoquen una infección.

Despertar al niño para que coma

 

Los bebés se despiertan cuando tienen hambre y por lo general, no es necesario interrumpir su sueño. Si no se ha despertado, déjale seguir durmiendo. Los especialistas recomiendan que los bebés coman cada 3 horas en sus primeras semanas de vida, esto no quiere decir que haya que despertarlos de su plácido sueño para alimentarse.

 

Abrigarlo demasiado

 

Los bebés cuando están en sus primeras semanas de vida tienden a enfriarse con facilidad y si los abrigas de más, sudan mucho.

Mantener equilibrada la temperatura de su cuerpo es la clave de todo. Podrás darte cuenta si tiene frío por medio de sus manos y pies comprobando la temperatura o si están un poco amoratados. Si suda por la parte del cuello y la cabeza es porque tal vez esté muy abrigado y tenga calor.

 

Imponer el régimen de silencio cuando duerme de día

 

Al cumplir mes y medio, el patrón de sueño del niño empieza a reconocer los ciclos de luz-oscuridad y está dispuesto a dormir más tiempo por la noche. Por eso, el bebé debe habituarse a los ruidos cotidianos del hogar durante las siestas para saber cuándo es de día. Por otra parte, si hay un silencio absoluto cuando el niño duerme, cualquier ruido lo sobresaltará y despertará.

 

Comparar al bebé con otros

 

No se debe comparar a un niño con otro. Cada uno se desarrolla a su ritmo y siempre que estén en un rango que se considere normal, no hay por qué preocuparse.

En las revisiones médicas, el pediatra será el encargado de verificar si el bebé se desarrolla con normalidad; así que no compares tu experiencia con la de otras madres, cada una vivirá de forma diferente el crecimiento de hijo.

 

Bañarlo todos los días

 

Los médicos pediatras afirman que bañar a los bebés dos o tres veces a la semana es suficiente. Si después de cada cambio de pañal, le limpias bien el pompis con toallitas húmedas o una esponja y le lavas sus manitas, no es necesario usar la bañera a diario, y menos usar jabón aunque sea para piel suave.

 

No aprovechar las horas de sueño del bebé para dormir una pequeña siesta.

 

Este es un error muy común en las madres primerizas. Estas, por lo general prefieren adelantar tareas del hogar o trabajos pendientes mientras el bebé duerme, solo que en pocas semanas la mayoría se dará cuenta de lo cansadas que están. Se estima que las madres primerizas pierden entre 400 y 750 horas de sueño durante el primer año de vida del bebé.

 

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